Opinión

A PROPÓSITO DE LA INDEPENDENCIA

Por Víctor Bidó

Especial OjaDiario

Hablar de la independencia es de suma preocupación dada las circunstancias actuales. 

No es un malestar de frente sino subterráneo. Después de la sangre vertida, el sudor y el esfuerzo para en otrora conseguir la independencia, hoy, a escondida, grupos afiliados a fuerzas externas, planifican su destrucción. Más en un mundo que quieren imponerle un nuevo orden que de nuevo cuenta con la tecnología. Ya que el principio es tan vetusto como la humanidad y que hoy presenta su rostro más feroz e inhumano. La dictadura global.

La granja planetaria dominada por una minoría infernal. Sus planes son de índole no humana.

La independencia es un acto maravilloso ante la esclavitud que se avecina, y es posible gracias a la corrupción, el robo y el engaño de la clase política del mundo entero.

No hay un estado que no haya sido amenazado por este flagelo.

Por lo pronto, en nuestro país, en su historia Republicana, no se había visto un acto de corrupción como el Gobierno pasado.

Antes se decía que la corrupción de la era balaguerista no tenía comparación, pero frente a este último la comparación no existe.

Lo doloroso es la impunidad ante el robo del herario público que nos condena a una deuda externa impagable, como ayer afirmó Fidel Castro.

Debería llevarnos a reflexión la aventura de fusionar nuestra patria con Haití. Esperan que nuestra identidad se pierda en un pueblo bien diferenciado. Parece ser que la independencia es un mal histórico a la cual no tenemos derecho.

Nunca como ahora debemos preservar nuestra libertad e identidad.

Nunca como ahora debemos emular la lucha independentista.

Sé que el síndrome que expongo aquí producirá grandes revueltas en

América Latina.

Se presiente como la tormenta.

Loados sean los Trinitarios, los Padres de la Patria y los Restauradores.

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