Cultura

Wenceslao Ramírez, testigo en la muerte de Sánchez

Por: Damocles Méndez Rosado

Especial OjaDiario

La trágica muerte a martirio de Francisco Del Rosario Sánchez, no tiene paralelo en la historia nacional, enlutada en múltiples ocasiones en manos de viles tiranos. La masacre a este mártir de la libertad, junto a sus compañeros de campaña, es un episodio sanguinario contra quien tuvo a su cargo la responsabilidad de restituir la soberanía nacional y quien por su causa cayó en el holocausto de San Juan un 4 de Julio del año 1861, acontecimiento lúgubre que ensangrentó la sacra bandera nacional.

La historia nacional no registra en sus páginas un acontecimiento de esta naturaleza caracterizado por la infamia, la traición y el más aberrante desprecio a la noble causa del patriotismo enarbolado en todas sus trayectorias por Sánchez quien simboliza el heroísmo y el martirio en arar de la defensa de los más puros ideales de patriotismo.

San Juan fue el escenario para la materialización del más funesto holocausto en la vida republicana.

Un joven sanjuanero, que en el futuro se convirtió en unos de los principales adalides de la vida pública sanjuanera, fue testigo del más horrendo crimen cometido por Pedro Santana. En efecto Wenceslao Ramírez aún en la flor de su juventud presenció aquel triste episodio que ensangrentó el sentimiento de los dominicanos. La presencia del joven Wenceslao, es un hecho de alta valoración histórica para confirmar como testigo directo, los graves acontecimientos que se registraron en el antiguo cementerio de San Juan, lugar donde fueron ejecutados sumariamente Francisco Del Rosario Sánchez y sus compañeros caídos salvaje y alevosamente a martirio.

Documentos de gran valor históricos, dan testimonio de la presencia de Wenceslao Ramírez, siento un joven de aproximadamente 15 años, en la cercanía del lugar donde se llevó a cabo el fusilamiento de Sánchez en el viejo cementerio del poblado de San Juan. En relatos transmitidos oralmente por Wenceslao Ramírez a diferentes personas en el año 1912, cuando guardaba prisión en la ciudad de Santo Domingo, relató la forma cruel y salvaje como se llevó a cabo aquel triste fusilamiento. Wenceslao, vivió aquella amarga experiencia que constituye la mancha histórica de Pedro Santana.

Wenceslao Presencia el valor indómito de Sánchez, su firme postura de mártir camino a la gloria, sus palabras infundían miedos y temor a los jefes de las tropas, cuestión que aumentaba la orden de fuego.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Botón volver arriba