Opinión

Tinta tibia Mirada mundial

Por Domingo Guerrero/México

«Desde el fondo de un patio, Bombas por Miel».

Al final comparto las fotos, antes la indignación. Hablarán por mi las fotos de la fachada exterior y sólo parte de las de los espacios interiores; me faltó la pequeña Mezquita y el Oratorio del Patito Árabe, juntos y en armonía, del Café Bagdad en la Colonia Centro en la Ciudad de México donde hoy hubo un acto artístico y uso libre de la palabra en defensa de la causa Palestina y la condena a Israel por el genocidio que lleva a cabo en la Franja de Gaza, extensión de apenas 11 kilómetros de largo y 4 de ancho, en la parte donde Palestina bordea el Sinaí egipcio. Ahí, en ese puño de tierra Palestina se traduce en cobardes ataques el «derecho» de Israel a defenderse, nadie sabe de quién, desde la ética y correcta lógica de «Prohibido disparar de Allá para Acá».

El «derecho a la defensa»de Israel ya a cobrado casi 300 vidas palestinas y más de 25 han sido de niños, pero la ONU, la inmoral Naciones Unidas ni se ha enterado porque quién masacra es el pueblo prometido, el de la tierra que fluye Leche y Miel, el que inventó el comercio, y al que Dios le prometió la herencia de esa tierra siempre que con la ayuda del altísimo Padre, Yaveh, expulsen a los pobres palestinos, a los Árabes, los que antes fueron los Beduinos, quienes han vivido ahí desde la invitación del tiempo, ósea, en su tierra por cuchumil años.

Sólo China, Rusia, Irán, Arabia saudita y los duros Otomanos turcos exigen que se reuna el Concejo de Seguridad de la entidad mundial, prácticante de la más burda doble moral, con Sede en la First Avenue, la primer avenida, en la Manhattan junto al Hudson en NY, para buscar una solución a un conflicto que pudiera convertirse en una «Babel de horror», expandirse con imprevisibles consecuencias, si Turquía decide un apoyo militar, tal como hizo con Azerbaiyán contra Armenia en su conflicto por la media montaña de Nogorno Karabaj, en territorio Azerbayano pero «tomado prestado» por la fuerza por Armenia. Cómo la Geopolítica pesa más que la vida, hay un país que está impidiendo que juegue la diplomacia de la buena ante la seriedad de las muertes que se pierden. Parafraseando lo que dijera una vez un presidente gringo sobre Trujillo, el sátrapa domincano, «Israel es un país maldito, pero es nuestro maldito».

Mientras se espera que en esa tierra estéril fluya la bíblica Leche y Miel», a diario está emanando sangre Palestina sin que Dios, que debe estar muy acupado en otros asuntos menos mundanos, haga un milagro. Mientras tanto hombres se matan en la tierra, unos matan a los otros, en nombre de promesas dese el Cielo.

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