Cultura

Tinta tibia

Especial para OjaDiario

Domingo Guerrero/periodista

Mirada Mundial. «América Latina, más que un dibujo, un dolor que se cuenta».

«Por el 1935   o 36, mis padres me dejaron, junto a mi hermano, al cuidado de unos tíos paternos un poco viejos y enfermos, para irse al cine, al cine que nacía en Argentina; toda la noche ni hice otra cosa que dibujar con un lápiz y un papel, cuando regresaron ya había acabado una pequeña historieta y les dije que había enconreado mi vocación».

Esto dijo más de una vez el dibujante más famoso y afamado de Hispanoamérica, Quino, el Padre de Mafalda, o si se quiere, Joaquín Salvador Lavado, quien acaba de morir en Argentina, porque 88 antes había nacido en la apacible ciudad vinícola de Mendoza.

Quino, en septiembre de 1964 publicaba la tira cómica por primera vez en la revista «Primera Plana» poniendo en boca de una niña mestiza, inteligente, audaz, curiosa y contestataria todas las preocupaciones de la humanidad. Mafalda fue niña y después de 56 años no ha dejado de serlo porque al parecer el mundo no madura ni aprende de sus errores.

Quino, con toda justeza, recibió el Premio Príncipe de Asturias, en reconocimiento a la inteligencia de su humor, porque el humor que se ríe y crítica las verdades, es una cosa muy seria. El argentino de origen español, de la brava sureña Andalucía, nos deja un enorme legado crítico y reflexivo sobre los grandes pendientes de la humanidad, la justicia social, la solidaridad, la tolerancia, la igualdad y la paz mundial, todo el esfuerzo por un mundo mejor en el que todos podamos sonreír. «En el mundo hay más problemologos que soluciono logros» solía decirle a Mafalda que dijera. Quino, como tu vida fue un gran cuento, dese la inteligencia y la crítica de los males del mundo, te decimos gracias y adiós; el papel, el lápiz y las flores te los mandamos con tu hija Mafalda esperando que te los haga llegar, siempre con las dudas de que nos tome el pelo y nos ponga de «mal humor» si se los queda, pues como sabes tu hija de 56 años nunca madura. Quino, Joaquín Salvador Lavado, gracias por enseñarnos a reír mientras se piensa.

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