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Expertos aseguran si Punta Catalina no se convierte a gas natural, tendrá que cerrar

Martes, 7 de septiembre de 2021,

Santo Domingo, D.N.

“Le solicitamos que publiquen la réplica que el Comité Nacional de Lucha Contra el Cambio Climático, CNLCC, y el Instituto de Abogados para la Protección del Medio Ambiente, INSAPROMA, han formulado a la declaración de la Facultad de Ingeniería de la UASD, en contra de la conversión a gas natural de Punta Catalina. A continuación, la declaración que se adjunta como documento con dos fotos que ilustran la lucha de la provincia Peravia en contra del carbón de Punta Catalina”.

El Comité Nacional de Lucha Contra el Cambio Climático, CNLCC, y el Instituto de Abogados para la Protección del Medio Ambiente, INSAPROMA, aseguraron que si la Central Termoeléctrica Punta Catalina, CTPC, no se convierte a gas natural, no podrá seguir operando.

Las entidades explicaron que esta central no tiene otra opción que abandonar el carbón y convertirse a gas natural, o de lo contrario tendrá que cerrar, cueste mucho o poco este cambio de combustible.

Manifestaron que los ingenieros profósiles de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, UASD, para vergüenza del pensamiento progresista que representa esta universidad, sostuvieron durante años la imposibilidad técnica de la transformación de plantas de carbón a gas natural y negaron la existencia del cambio climático.

“Ahora que no pueden seguir manteniendo esta postura frente al hecho irrebatible de la conversión a gas natural de miles de plantas de carbón en todo el mundo y aquí la conversión a gas natural de las plantas de petróleo de la región Este del país, exageran el costo de este cambio en Punta Catalina y se inventan que por esa causa perderá energía, cuando es sabido que el gas natural posee un rango mucho mayor de eficiencia energética que el carbón”, dijeron.

Señalaron que según el estudio que realizó la Alianza Mundial de Derecho Ambiental, ELAW, en base a los costos y precios internacionales y de las experiencias en EUA de la conversión de cientos de plantas de carbón, estableció que el costo de la conversión de Punta Catalina oscila entre 300 y 485 millones de dólares, incluido el abastecimiento del gas natural.

Afirmaron que esta inversión está totalmente justificada por el alto precio en dinero y vidas que ahorraría el abandono del carbón.

“Antes de hablar de dinero, se debe tomar en cuenta que la contaminación de la Central Termoeléctrica Punta Catalina, CTPC, está afectando de manera grave a más de cien mil personas, causando enfermedades y numerosas muertes prematuras, así como daños irreversibles al medio ambiente y a los sistemas productivos de la zona”, plantearon.

Indicaron que tampoco se puede pasar por alto que la provincia Peravia, tanto a través de sus Ayuntamientos como a través de sus legisladores, ha solicitado al Poder Ejecutivo el cambio a gas natural de Punta Catalina y el traslado de sus cenizas tóxicas arrojadas a la intemperie en el batey San José.

“El pueblo de la provincia Peravia está decidido a no dejarse enfermar y matar por la contaminación de Punta Catalina, y a defender su derecho constitucional a la vida, a la salud, a un medio ambiente sano y ecológicamente equilibrado”, enfatizaron.

Expusieron que los beneficios de eliminar el carbón en Punta Catalina y su conversión a gas natural pueden pasar de los 3 mil 500 millones de dólares al año, si se considera que el Banco Mundial estableció que cada tonelada de dióxido de carbono emitido a la atmósfera produce daños asociados al clima y a la salud de 1,130 dólares al año.

“Si se parte que la conversión a gas natural de la Central de Punta Catalina bajaría a la mitad los 6.34 millones de toneladas anuales de C02 que emite actualmente, los costos monetarizados de los daños ahorrados, serían de US$3,582 millones, a US$1,130 dólares por 3.17 millones de toneladas al año”, observaron.

Agregaron que la conversión a gas natural de Punta Catalina eliminaría un costo de mantenimiento a causa del uso de carbón entre 200 y 300 millones de dólares anuales, entre gastos de compra de filtros, mangas, canastos y otros equipos del sistema de seguridad del aire, construcción de depósito y manejo adecuado de las cenizas y limpieza de calderas y de otras instalaciones.

“Si los ingenieros profósiles de la Facultad de Ingeniería de la UASD solo ven la parte económica, es importante que sepan que en 2017, la Comisión Stern/Stiglitz sobre los Precios del Carbono, amparados por el Banco Mundial, concluyó que para alcanzar las metas del Acuerdo de París de manera eficaz en función de los costos, los precios de los bonos de carbono deberían subir entre 50 y 100 dólares por tonelada de CO2 a más tardar en 2030. Si calculamos la reducción de emisiones a menos de la mitad de Punta Catalina por su conversión a gas natural, se podrían vender por año más de tres millones de toneladas de dióxido de carbono que podrían contribuir a financiar su cambio de combustible”, informaron.

Adujeron que si Punta Catalina se mantiene a carbón mineral, no será competitiva frente al gas natural y a las energías renovables, ya que la tendencia es que el carbón suba de precio frente a estas fuentes energéticas, y que cada vez sea más difícil su obtención en el mercado.

Apuntaron que por el abandono del carbón para generar electricidad y el cierre de minas por exigencia de la lucha contra el cambio climático que ha decidido que antes del 2030 no se empleará más, será imposible para Punta Catalina asegurar la provisión de este combustible.

“En estos momentos ya el carbón es más caro que el gas natural y escasea en los mercados, lo que comienza a ser un dolor de cabeza para la gerencia de Punta Catalina. Sin embargo el verdadero riesgo es que esta central que costó una cantidad inmensa de dinero al pueblo dominicano, termine en muy poco tiempo convertida en un activo estancado sin posibilidad de recuperar la inversión”, pronosticaron.

Aconsejaron que se realice lo más pronto posible la conversión a gas natural de Punta Catalina para ahorrarle sufrimiento a la población afectada por su contaminación letal, pero también para ganar tiempo en la recuperación de la inversión antes que estas plantas se transformen en activos varados.

 

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