Opinión

«Entre la epopeya y la esperanza, un triste canto»

Por Domingo Guerrero/México

Existen hechos de la humanidad contados por las palabras, la palabra escrita, cumpliendo con el fin ulterior del lenguaje, plasmar lo pensado en lo escrito para que dure y perdure, a lo que corroboran los datos, recuerdan el dolor y la rabia, y evocan el deseo de justicia y el anhelo de paz. La del 63 en República Dominicana, proclamada el 29 de Abril del mismo año, fue y era para entonces, la Constitución más avanzada y visionaria en América Latina teniendo entre sus consideraciones: el No reelección, el monopolio, el latifundio, la igualdad de derechos, la libertad sindical, la libertad de culto, el derecho huelga entre otras mucho y demasiado para un país, casi una nación, aún más rural que urbano para entonces.

Sólo la estatura política, moral e intelectual de un maestro modesto, de un cuentista costumbrista de la época, Juan Bosch y Gaviño nacido en la ex aldea de La Vega Real en 1909, pudo consebir un Acta Magna de tales alcances en los que con sus 176 artículos removía los cimientos políticos y jurídicos en un país que celebraba 120 años de su independencia y 2 de la caída formal de la tiranía, la dictadura de Trujillo, no su estado de cosas.

Los hechos políticos, sociales y militares que luego del Golpe de Estado a Bosch, el miércoles 25 de Septiembre, apenas 7 meses después de su llegada al poder delimitados entre un Triunvirato, un Consejo de Estado, un gobierno ilegítimo del empresario Donald Reid Cabral y los hechos heroicos e históricos del 24 de Abril al 25 de septiembre del 1965, legados a la memoria colectiva del Pueblo Dominicano como la «Guerra de Abril», «La Revolución del 65» o la «Revolución de Abril», seguirán en la posteridad dando cuenta del la figura ciclopea, titánica y epopeica del «Coronel de Abril», Francisco A. Caamaño D, quien junto a militares constitucionalistas, Manuel Montes Arache, el rana italiano, Illio Capocci y el heroico pueblo en armas resistieron la afrenda y el agravio de los 42 mil militares envíados por Lyndon B. Johnson y la OEA, con el respaldo de un triste puñado de países del hemisferio, menos México en virtud de su política Estrada, que se abstuvo.

De los hechos subsiguientes muy poco hay que decir que no lo haya dicho ya la voz de la historia y la abundante bibliografía, tal vez, que Abril también tuvo rostro de mujer en Yolanda Guzmán, Piki Lira, Hilda Contreras, Fiume Gómez Sánchez y Aniana Vargas, entre otras y, sobre todo, recordar con una alegría a medio camino entre la venganza y la pena, lo sostenido con pasión, argumentos y lagrimas por el periodista y amigo fallecido, Juan José Ayuso, que la mayoría de estos militares invasores de la 89 División aerotras portada, que «aunque no vencimos», «no nos pudieron vencer» cayeron años después en la heroicaVietnam de Ho Chi Minh. «Abril», enfrentó y confrontó dos visiones políticas, económicas y sociales entre quienes querían mantener los privilegios el Antiguo Régimen, los Conservadores y los que aspiraban un cambio hacia la justicia y democracia, los progresista, esos por los que hoy se puede recordar a Pepe Mujica, expresidente de la República Oriental del Uruguay «la Izquierda se mueve por ideales, la Derecha por intereses’.

El pendiente de este modesto aporte a dos días de destiempo, lo tuvo al abortar la noticia del accidente del músico, arreglista, compositor y activista, polémico por demás, Willie Colón, nacido en el Bronx, pero con el alma llena de Bomba y Plena; figura del mejor arte popular latinoamericano, ese que toca en Trombón en «Siembra», «El cantante», Gitana», «Oh qué será» entre otros tantos éxitos del cancionero Antillano.

Si fuera posible que alguien quisiera seguir honrando la memoria de Caamaño, el heroísmo del Pueblo de Dominicano por la Gesta de Abril, le remito al material audiovisual, la joya testimonial que por su experiencia personal y por este 56 aniversario, produjera el buen dominicano, el artista, el escritor, el amigo y servidor en el exterior, el sanjuanero Rafel Pineda, titulado para YouTube, «Mis recuerdos de la Guerra de Abril del 65»; por supuesto los aportes, desde la vida de Bosch, del amigo historiador y politico, Diomedes Nuñez Polanco.

!Que no se apague el canto social de Willie Colón para cuando tengamos que recordar la Epopeya de Abril y de Caamaño!.

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