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HILO DE FUEGO

PUNTO INFINITO EN EL MOVIMIENTO DEL UNIVERSO

POÉTICIO DE TULIO CORDERO

Por Bernardo Silfa Bor

Especial OjaDiario

¿Cómo ver el punto en lo infinito? O ¿Cómo ver lo infinito en el punto? ¿Será el universo en el movimiento? O ¿Será el movimiento en el universo? Solo el  verso es confluencia del punto y lo infinito. Solo el verso es  universo y movimiento. Y el verso es poesía. Y la poesía es punto infinito en el movimiento del universo. La poesía es reencuentro de cosas y de entidades. De todo lo que es y de todo lo que no es. El Ser y el No Ser. La tradición, la modernidad y postmodernidad. El lenguaje y la cultura. El sueño y la vigía. La noche y el día. La mujer y el hombre. Lo real y lo irreal. El cosmos… El todo… Y la nada… Es punto… Es infinito… Es universo…. Es movimiento… Todo cuanto gira esencial en ello es poesía.

La humanidad está llena de mérito, según Martin Heidegger, no por ella, sino por   la poesía que hace de la tierra su posada. Esto es estancia de tiempo, experiencia y existencia. Dinámica universal que se re-crea desde el lenguaje y el poema trascendiendo el Ser de la poesía. Y ese Ser poético es trascendente y místico. La mística no viaja sola,  transcurre en compañía. Siempre lleva consigo lo tangible que es una dimensión de lo divino. Lo mundano es uno de esos misterios divinos que, como tales,  el poeta místico no contempla debido a la vocación e interiorización de su decir y hacer poético, pero que lo trasmuta y lo recrea místicamente.

La conciencia mística poética asume lo tangible ordinario como posibilidad experiencial transcendente haciendo de esta experiencia otra vía expresa de interacción con lo divino, el cual se percibe en ese  “Itinerario” que el poeta, que aquí presentamos, da como “carnet de identidad” en toda su poética.

Este “Hilo de Fuego” del poeta interiorista,  Tulio Cordero, es una continua búsqueda de los porqués esenciales de lo existente a través de unas profundas miradas al interior de su Ser y de todo lo que le circunda.

Es una confluencia  de  añoranza, de gozo y de reencuentro con lo divino. Cíclicas idas y venidas a las dulces y sonaras sonrisas aferradas a los rostros medulares de la existencia.

En “Hilo de Fuego” el poeta a fundido todos sus textos, hasta entonces.  “Hilo de Fuego” es una eterna y afirmativa interrogante con respuestas lúdicas emergidas desde las profundidades mismas del vientre cósmico de la vida. Es ese “Latido Cierto” que a diario nos roza el alma y nos convoca al gozo de estar vivo en esta existencia. Es también esa actitud apta y tenaz que se ejercita y alimenta en y de las distintas variantes oscilantes y mutantes que pueblan este mundo teatral que acoge al poeta y a sus criaturas de luz y de vuelos apacibles y blanquecinos como ángeles.

“Hilo de Fuego” desde “La noche, las hojas y el viento” se abre a una explosión dialógica que se asume eje o hilo transversalizador y conductor, en donde “todas las fuentes son las mismas fuentes”  que calman la sed colectiva e individual del pueblo que lleva consigo este autor dominicano, esencial y místico.

Los poetemas de Tulio Cordero se mueven en una confabulación mística-mundana de chispas híbridas que trasciende el rigor práctico de la realidad para situarse  en el nivel espiritual de su quehacer sacerdotal y poético en real unicidad.

Así, “Hilo de Fuego”, es la síntesis vital que madura la historia poética fragmentada en el tiempo y compactada en sus páginas desde esa “mutación primera”  que aún permanece con la “Sed del Junco” que se reinventa en cada gota de lluvia que no deja de caer bondadosa en la aridez dunaria del hombre actual.

En “Hilo de Fuego” hay infinitas voces como posibles pasadizos que conducen a los misterios cifrados del alma del poeta y de estos versos y sus infinitos puntos en movimiento.

Hay en estos “Hilos de Fuego” un decir poético límpido y transparentado en las aguas cristalinas de un lenguaje encendido de figuras, símbolos y construcciones léxicas figuradas y fijadas en la sencillez y  lucidez de un estilo sencillo, sutil y hermoso.  El estilo del poeta es transcendente, místico y vital.

En la verdad poética, ficcional o real de este “Hilo de Fuego” “Todo es Luz” y el poeta interiorista Tulio Cordero, en ese sentido, se hace la pregunta afirmativa: ¡¿No será porque lo oscuro es la otra forma sutil de la luz?!

Después de haber transitado la textualidad de “Hilo de Fuego” y haber soñado como  el poeta místico la “Tienda de la Presencia” hay que decir, necesariamente, que esta es la verdadera redención  de las individualidades colectivas y esenciales que han configurado el pentagrama textual que, Tulio Cordero, ha dejado como posibilidad vital y mística al universo poético dominicano, hispano y latinoamericano.

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