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Análisis internacional del Acuerdo de Escazú como un tratado histórico sobre derechos humanos, protección del medio ambiente y comercio

El 22 de abril 2021 entró en vigor el Acuerdo Regional sobre el Acceso a la Información, la Participación Pública y el Acceso a la Justicia en Asuntos Ambientales en América Latina y el Caribe, también conocido como el Acuerdo de Escazú. Ratificado hasta ahora por 12 países. Es el primer tratado ambiental de la región que trata de establecer unas normas mínimas para los derechos humanos y medioambientales en América Latina. Por primera vez en un acuerdo internacional, los Estados miembros llegaron a un acuerdo sobre medidas especiales de protección para los activistas medioambientales.

Un mesa redonda internacional y virtual fue organizada el 22 de marzo por la Fundación Friedrich

Ebert., en la que participaron por el PARLACEN el HD Carlos Sánchez, Vicepresidente de la Comisión de Asuntos Agropecuarios, Pesca, Ambiente y Recursos Naturales, y el Dr. Ricardo LagosAndino, representante en Europa, los que contaron con el apoyo de Gaston Bronstering, Anica Falkenau y Theresa Utzig

El acuerdo de Escazú representa una gran oportunidad para que los Estados participantes mejoren su situación en materia de derechos humanos y medioambientales. El establecimiento de normas estrictas debería ser una importante prioridad en las relaciones entre la UE y América Latina, por ejemplo, en el contexto de la Ley sobre las cadenas de suministro presentada recientemente por la Comisión Europea. Por eso es aún más importante aumentar la visibilidad del acuerdo y abogar por su aplicación desde una perspectiva europea.

La Friedrich-Ebert-Stiftung en México ha seguido activamente el proceso de negociación e implementación del acuerdo. Recientemente ha encargado dos estudios sobre los aspectos legales y el papel de la sociedad civil. En la mesa redonda, los autores Dr. Juan Carlos Carillo Fuentes (Centro Mexicano de Derecho Ambiental) y Tomás Severino Ortega (Cultura Ecológica) presentaron sus conclusiones y discutieron el potencial de este nuevo acuerdo. Por la Fundación Friedrich Ebert participaron Daniela Iller, Susanne Stollreiter y Astrid Becker. Después de la presentación de los dos estudios se debatió el potencial del Acuerdo de Escazú orientándose en las siguientes preguntas. 

  • ¿Qué normas establece la convención?
  • ¿En qué se diferencia del Convenio de Aarhus y en qué aspectos va más allá?
  • ¿Cómo definirá el Acuerdo de Escazú las futuras relaciones entre América Latina y la UE en términos de negocios, comercio, derechos humanos y medio ambiente?
  • ¿Qué puede aprender la UE del acuerdo?

El HD Carlos Sánchez expresó lo siguiente en este webinario: Felicitamos a los organizadores de este importante evento, en especial a la fundación Friedrich Ebert, hoy 22 de marzo, Dia Mundial del Agua. Consideramos que la ratificación y puesta en marcha del Acuerdo de Escazú en los países de América Latina nos puede ayudar en los siguientes aspectos:

  • Fortalecimiento de la Sociedad Civil. Esta Acuerdo podría ayudar a fortalecer el papel de la Sociedad Civil en la defensa del medio ambiente, los recursos naturales y los derechos humanos, ya que le permitiría realizar el ejercicio de defensa de grupos sociales;
  • Cambio en la Cultura Política. Es claro que el Acuerdo de Escazú contribuirá con la promoción de cambios en la cultura política, ya que facilita el paso de la democracia representativa hacia una   democracia más participativa. Cuando esto avance, cientos de organizaciones sociales en cada uno de nuestros países se verán motivadas, protegidas y dispuestas a participar en los debates y toma de decisiones para solucionar los conflictos ambientales; 
  • Relación Estado -Sociedad. La relación Estado Sociedad se vería fortalecida al despertar la posibilidad de que estos dos actores se puedan entender en la búsqueda de soluciones a los conflictos para impulsar el desarrollo sostenible de nuestros pueblos. El Acuerdo no busca enfrentar a los actores sociales con el Estado, por el contrario, quiere acercarlos y que se complementen.
  • Reducción de Conflictos y aumento de la Gobernabilidad Social. Indiscutiblemente que la puesta en marcha de este instrumento ayudará a nuestras naciones a reducir considerablemente los conflictos ambientales que surgen por la falta de información y por el no reconocimiento de los derechos colectivos de los pueblos, facilitando de esta manera el desarrollo sostenible de la sociedad y respetando la vida de los que luchan por un mejor ambiente. La ecuación es como sigue:  MÁS INFORMACIÓN + MÁS PARTICIAPCIÓN = MÁS DEMOCRACIA.Derechos y participación social. Nuestras comunidades han estado fuera de las tomas de decisiones por siglos, este Acuerdo facilitará una participación organizada, informada, al alcance de instrumentos técnicos y amparada en derechos, lo que ayudara a la construcción de procesos sociales y la consolidación del tejido social. –

En cuanto a la relación de la UE y LA, es indiscutible que la puesta en marcha del Acuerdo de Escazú podría ayudar a establecer una forma de relación distinta, más cercana a la población.  Reglamentada en la defensa de los derechos humanos y la defensa de los recursos naturales, es una cooperación basada en un acuerdo de nuevo tipo: ya no solo con entre los Estados, es entre las naciones. Donde todos respetamos los derechos humanos y los recursos naturales.

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