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Veinte Años Después, Nadie sabe por qué mataron al Muerto un Día Verde

Por: Amalia Perez Mejía

La tarde extraña y de celebración, el cielo un poco nublado, pero la gente celebraba en la calle un día de las madres, diferente a los otros, todo era verde, el t shirt, las cortinas, el carro, la casa del frente, un verde monte sin brillo, totalmente opaco, distinto, raro.

Marcia también sin proponérselo se había puesto un pantalón verde con camisa blanca, es como si el universo se hubiera sincronizado con la naturaleza para hacer paralelo con el día, como la misma tierra. Sin embargo, nadie se dio cuenta del tinte que teñía el paisaje, solo un día después algunas personas se hicieron conscientes.

La normalidad es que las familias unidas en días de las madres celebran al junto de la coalición matrixtica, pero ese día Marcia y Javier tomarían rumbos diferentes, se fueron en su carro verde a visitar una solterona española que vivía al junto de una jauría y que contaba historias de su llegada en tiempos de la tiranía.

Entre cigarros y un buen vino que la española siempre tenía disponible en la bodega para sus amigos disfrutaron largas horas, hasta pasada la media noche. Ya estaban las calles vacías, solo algún que otro transeúnte pasado de trago caminaba sin rumbo.

De repente en la calleja que apenas cabía el pequeño auto donde viajaba la pareja, se ve atascada con un auto de frente, Javier abre la puerta y le solicita amablemente que baje la luz, al cual el conductor responde apuntándole con una pistola al pecho, la distancia entre los dos autos era tan estrecha que cuando Marcia intentó cruzar no pudo por la estrechez entre los mismos.
Javier sale del auto y ve el hombre frente a frente, tan cerca que podía sentir su respiración, sin pronunciar palabras activas el arma y suelta un disparo que entró justo donde él ya hacía rato lo había apuntado. Marcia abre la puerta y corre por detrás y encuentra a su marido tirado en el suelo, el otro chofer entra en el auto y se aleja de reversa, mientras la mujer lo sostiene entre los hombros y le insiste que se ponga de pie ya que el hombre se había marchado.

No reacciona y ella sigue zarandeandolo, silencio, el corazón se para un momento, angustia, compasión, distancia, caminos, lunas, abrazos, frotes de mano. coloca sus oídos en el corazón y siente que se humedece, pasa la mano, pero la oscuridad no le permite ver de qué se ha mojado su oreja.

En fracción de segundos pude ver tantas imágenes pasar por su mente, había visto caer las tejas recién puestas en el techo, el corazón se pegó al fondo, como si no pudiera arrancar y la palabra se quedó entrelazadas en un nudo. ¿Estás ahí?, estás bien?, le pregunta en un susurro, no obtuvo ninguna respuesta.

Pensó en lo trivial, en lo profundo, el pecho, «la angustia en el pecho», la lluvia comenzó a caer en torrentes, delegó las lágrimas mientras eleva la mirada buscando la gente, tantas gentes que escuchaban la melodiosa voz del occiso a través de la radio, porque eso era él, pensaba, el que transmitía con palabras agudas y un dejo de ternura. ¡Donde está el pueblo!, sin embargo, la voz no se escuchaba y el pueblo ya estaba ahí a su lado, pero ella no lo alcanzaba a ver.

Seco su rostro, pasó sus manos por los ojos y los estrujó con fuerza, volvía a pasar sus manos como queriendo traslucir el instante, lo hacía con rabia. Se fue corriendo por toda la calle, respirando fuertemente para convertir cada suspiro en una lanza y le volviera la vida a su marido, se agarraba fuerte la sien en su carrera loca, como tratando de perder los recuerdos fulminados por la lluviosa atmósfera que pronosticaba día triste por largos años.

Regreso de la loca carrera sin sentido y un grito profundo que comprometía todos los órganos de su vientre la hizo reaccionar y comenzó abrazar las personas que estaban alrededor del cadáver….

Yo que estaba ahí, no entendí porque ese dia todo era verde, no pregunté nada, solo vi un corazón destrozado y me alejé, el silencio fue la más acertada expresión discursiva, quizás algunos trozos de palabras mal escritas y primitivas de un sentimiento derrotado y una historia sin resolver.

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