Educación

Seguimos equivocando las prioridades

Por Francisco Luciano

Especial OjaDiario

La Universidad Autónoma de Santo Domingo es escenario de reiterados conflictos y paralizaciones producto de demandas de reajuste salarial para servidores docentes y administrativos.  Este es un fenómeno que se repite con  regularidad y que precisamente por lo repetitivo llama la atención de la sociedad que reacciona hastiada ante el mismo.

Las casusas que provocan los conflictos en la Universidad pueden explicarse a partir de la realidad  de su escaso  financiamiento que se torna más que insuficiente, ridículo, si es comparado con dos parámetros, uno de carácter internacional y el otro de carácter nacional.

Al hacer una comparación entre las asignaciones presupuestarias que reciben las principales universidades públicas en la región de Centro América y el Caribe, nos encontramos con la realidad siguiente:

En Costa Rica, la Universidad de Costa Rica, UCR, con 44,000 alumnos tiene un presupuesto de US$340.3 millones para una inversión de US$7,727.00 al año por alumno.

En Panamá, la Universidad de Panamá, UP, con 73,203 estudiantes con un presupuesto de US$294.2 millones para una inversión de US$4,018.00 al año por alumno.

En El Salvador, la Universidad de  El Salvador con 53,000               estudiantes y un presupuesto anual de US$120.00 millones para una inversión de US$ 2,264.00 al año por alumno.

En Honduras, la  Universidad de Honduras con 110,462  alumnos  y un presupuesto US$202 millones para una inversión US$1,826.00 al año por alumno.

En Guatemala, la Universidad de San Carlos con 235,000 alumnos y un presupuesto de US$192.8 millones para una inversión de US$820.00 al año por alumno.

Mientras que, en la República Dominicana, la Universidad Autónoma de Santo Domingo, UASD, con 203,000 alumnos y un presupuesto de US$157.00 millones para una inversión de US$773.00 al año por alumno.

Como se puede apreciar es República Dominicana el país que tiene la más baja inversión anual por estudiante a nivel de la educación superior en  la región, pese a que su economía es mayor en tamaño que la de los demás paises comparados.

El plano nacional  el parámetro  mucho más doloroso  al verificar que en  el presupuesto del presente año, el Estado Dominicano aprobó una partida presupuestaria de RD$9,200 Millones pesos  para que la Universidad Estatal forme a 203,000 jóvenes los como técnicos y profesionales que sostendrán y desarrollarán  el país, mientras que asignó a la Dirección General de Prisiones la suma de  RD$7,000 Millones de pesos para mantener en custodia a poco menos de 28 mil  internos que pernotan en  las cárceles del país. En otras palabras, nuestro gobierno gasta en cada interno o preso US$4,291 por año e invierte en cada estudiante universitario  la ínfima suma UASD US$773.00.

El hastío  de la sociedad frente a las paralizaciones por mejoras salariales en la Universidad es ajeno a esta realidad y aunque a algunos comentaristas hemos ofrecido los datos con las pruebas irrefutables en las manos, siguen las cornetas atacando a nuestra universidad con argumentos que a todas luces son falsos con el  que reza “la UASD recibe un fracatán de cuartos”.

La otra falsedad esgrimida por más de un comunicador, conductor de programa o escribidor de periódicos o en las redes es que “los profesores mejor pagados del país son los de la UASD”., cuando lo cierto es, que es lo contrario, pues están confundiendo valores absolutos con relativos en una expresión de su desconocimiento del significado y alcance de la labor docente.  Esto es así, porque mientras un docente de cualquier otra universidad del país trabaja con grupos de alumnos que no exceden los 30 por sección y en condiciones idóneas, los de la UASD deben hacerlo con grupos de entre 70 y 80 en condiciones tan penosas como la de la intemperie.

Es importante saber que la labor del docente no es exclusiva frente a los alumnos y que los maestros deben dedicar tiempo fuera del horario de intercambio directo con estos, para completar el proceso de, seguimiento, actualización, evaluación y calificación, y que ese tiempo es mayor, mientras más grande sea el grupo de estudiantes que tenga por sección, quedando claro que, no se requiere la misma cantidad de tiempo para  evaluar y calificar a 60  o 70 que a 25 o 30 estudiantes.

La manera de evitar las recurrentes interrupciones de docencia en la Universidad Autónoma de Santo Domingo es asumiendo un pacto donde el Estado, se comprometa y cumpla, a asignar los fondos requeridos para que, así sea, cada dos años los salarios de los docentes puedan ser indexados conforme se comporte la inflación en un acto de justicia y equidad social.

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