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POR LA AMISTAD Y EL AMOR

Por Víctor Bidó

Especial Oja Diario

Cuando se habla de algo es porque su ausencia es notoria. Juntamos afirmaciones que confirman o niegan. Ambas tienen que ver con la vida y en especial con tu vida. Mañana celebramos el día de la amistad y el amor. Ciertamente, hay intimidades de aproximaciones, también de duda, desconfianzas, dolores y ilusiones. Podemos amar desde el amor que poseemos al respecto. Decía un teórico de estos menesteres, Leo Buscaglia, que podemos aprender amar. Obviamente, partía del amor que él compartió en su casa. El amor de sus padres que no tenían una educación formal para serlo, simplemente lo eran a fuerza de vivir en las circunstancias donde la sabiduría daba su mejor ejemplo. De lo aprendido he de enseñar y, a su vez, éstos enseñarán a otros. De generación en generación. Podemos aprenderlo y comentarlo hasta irradia luz en el horizonte.

El amor tiene que ver con tu vivir. No somos perfectos y por tanto, el no serlo, nos hace humanos. Soy lo que tengo. También dónde siembro eso que doy. Dar sin esperar la cosecha, pero con la certeza de que habrá cosecha. En un día como mañana es justo pasar estadísticas de la siembra. No poner los ojos en aquello que no lo es, sino donde ha dado frutos.

En esto debo partir de mi experiencia; de aquellos que me han soportado en el camino. Aquellos que han partido, los que tomaron otros senderos y, sobre todo, lo que aún vamos junto por el sendero. A todos ellos las gracias. Lo más importantes es la danza de la belleza en el abrazo, el consejo atinado, la guitarra

que me reveló que la noche es milenaria, que contigo he sido más humano, que visité el mercado de los milagros, que tuve un boleto hacia la literatura, que he transitado por la ciudad sí y la ciudad no. Por Pink Floyd y Serrat. Por el beso en la nube del sueño y descubrir que el aquí y él ahora es la mejor estación de la vida.

El alma rebosa de belleza. Los poemas de Martí y el abismo pascaliano de Lezama. Gracias al poema que me abrió las puertas del corazón. A Julio por enseñarme el valor metafísico del abrazo. A los Guerrero del Amor, la belleza y la Luz.

A mi esposa que me sacó de la estación de la furia para llevarme a los brazos del Señor.

Gracias sagrada amistad.

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