Educación

PISA revela una doble realidad en las aulas dominicanas: desigualdad y bajo rendimiento

Los estudiantes dominicanos de mayores recursos obtienen mejores resultados que los más desfavorecidos, pero incluso entre los sectores acomodados persiste un alto nivel de bajo rendimiento.

Lunes, 14 de septiembre de 2026, por Isidro Valdez

Santo Domingo, R.D. –  La educación dominicana enfrenta una realidad que no puede explicarse únicamente por la falta de recursos económicos de las familias. Los resultados de PISA 2025 muestran que las condiciones socioeconómicas sí marcan una diferencia importante en el desempeño de los estudiantes, pero también dejan al descubierto otra situación: incluso quienes pertenecen a los sectores más favorecidos presentan niveles de aprendizaje considerablemente bajos.

El panorama plantea una doble preocupación para el sistema educativo dominicano: reducir las desigualdades que afectan a los estudiantes más vulnerables y, al mismo tiempo, elevar el aprendizaje general del país.

La distancia entre los estudiantes más favorecidos y los más pobres

Los datos de PISA muestran diferencias importantes entre el 25 % de estudiantes dominicanos con mejores condiciones socioeconómicas y el 25 % con mayores desventajas.

En lectura, la diferencia alcanza los 71 puntos: los estudiantes más favorecidos obtuvieron 393 puntos, frente a 322 de los más desfavorecidos.

En ciencias, la brecha fue de 69 puntos, con 406 puntos para el grupo de mayores recursos y 338 para el de menores condiciones.

En matemáticas, la distancia fue de 53 puntos, con 373 puntos entre los estudiantes favorecidos y 319 entre los desfavorecidos.

Las cifras muestran que el entorno económico, social y cultural de los estudiantes está relacionado con sus posibilidades de aprendizaje.

Pero hay un dato que cambia la lectura de estos resultados.

Tener más recursos no significa alcanzar un buen nivel

Los estudiantes con mejores condiciones económicas superan ampliamente a sus compañeros más desfavorecidos, pero eso no significa que estén obteniendo resultados satisfactorios.

En matemáticas, por ejemplo, el 77 % de los estudiantes pertenecientes al grupo socioeconómico más favorecido todavía se encuentra por debajo del nivel básico de competencia.

Entre los estudiantes más desfavorecidos, la proporción llega al 97 %.

Es decir, la ventaja económica existe, pero no consigue resolver por completo el problema del aprendizaje.

La situación también se observa en lectura y ciencias, donde los estudiantes de mayores recursos alcanzan puntuaciones superiores a las de sus compañeros más pobres, pero continúan lejos de los niveles de desempeño esperados.

Matemáticas sigue siendo uno de los mayores desafíos

Los resultados generales de PISA 2025 muestran la magnitud del reto.

República Dominicana obtuvo 339 puntos en matemáticas, 346 en lectura y 361 en ciencias.

En matemáticas, apenas 9 % de los estudiantes dominicanos alcanzó al menos el nivel básico de competencia. En lectura lo consiguió el 23 % y en ciencias el 26 %.

Esto significa que una amplia mayoría de los adolescentes evaluados no alcanza las competencias que PISA considera necesarias para desenvolverse adecuadamente en estas áreas.

La brecha económica explica una parte, pero no todo

El nivel socioeconómico influye en el rendimiento, pero los propios datos muestran que no es la única explicación del problema educativo dominicano.

PISA estima que el estatus económico, social y cultural explica alrededor del 10.4 % de las diferencias en el rendimiento científico entre los estudiantes dominicanos. La cifra es cercana, aunque ligeramente inferior, al 11.6 % registrado como promedio entre los países de la OCDE.

La conclusión es importante: mejorar las condiciones de vida y reducir las desigualdades puede ayudar al aprendizaje, pero no resolvería por sí solo las dificultades del sistema educativo.

Un país con avances, pero todavía lejos del nivel esperado

Los resultados de PISA también muestran algunos avances que conviene reconocer.

Frente a 2018, República Dominicana aumentó su puntuación en ciencias de 336 a 361 puntos, mientras matemáticas pasó de 334 a 339 y lectura de 342 a 346.

La OCDE también destacó a República Dominicana entre los sistemas educativos que mejoraron su desempeño en ciencias entre 2015 y 2025.

Sin embargo, al comparar los resultados más recientes con PISA 2022, las variaciones en las tres áreas no fueron estadísticamente significativas, por lo que la OCDE considera que el desempeño se mantuvo aproximadamente estable.

La pregunta va más allá de las notas

Los resultados abren una discusión que no debería quedarse solamente en los números.

La pregunta no es únicamente cuántos puntos obtuvo República Dominicana frente a otros países.

También es necesario preguntarse qué están aprendiendo realmente los estudiantes durante los años que permanecen en las aulas.

Los resultados muestran que un estudiante con mayores recursos tiene mejores posibilidades de alcanzar un desempeño superior, pero también que esas ventajas no están siendo suficientes para garantizar buenos niveles de aprendizaje.

Al mismo tiempo, quienes crecen en condiciones más desfavorables enfrentan una desventaja todavía mayor.

La brecha, por tanto, tiene dos caras: la desigualdad que separa a los estudiantes y un problema general de aprendizaje que atraviesa al sistema educativo.

PISA vuelve a colocar esos desafíos sobre la mesa. Y detrás de cada porcentaje hay miles de adolescentes que, en pocos años, tendrán que convertir lo aprendido en las aulas en herramientas para estudiar, trabajar, tomar decisiones y construir su futuro.

La discusión educativa, por eso, no puede limitarse a quién obtuvo más puntos.

El verdadero desafío es lograr que el lugar donde nace o crece un estudiante no determine hasta dónde puede llegar su aprendizaje.

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