
Jueves 31 de julio de 2025, por Kelvin Isidro Valdez
El presidente de la Cámara de Diputados exige respeto y cuestiona el tono de la carta de la primera dama y sus hijas.
Santo Domingo, R.D. – En una encendida intervención durante la sesión extraordinaria de la Cámara de Diputados, su presidente, Alfredo Pacheco, alzó la voz para responder a la carta pública firmada por la primera dama Raquel Arbaje y las hijas del presidente Luis Abinader, en la que expresaron preocupación por la aprobación del nuevo Código Penal.
Pacheco, visiblemente molesto, expresó: “No puedo quedarme callado, a nuestra querida primera dama y a las hijas del señor presidente de la República: nos fajamos muy duro para que ese hombre que está ahí sentado en el Palacio Nacional… esté ahí sentado. Por lo tanto, merecíamos que nos lo dijeran de otra manera; a mí no me gustó como me lo dijeron, y a los diputados tampoco”.
El legislador enfatizó que el mensaje fue percibido como un reclamo injusto hacia quienes han respaldado al actual Gobierno desde el Congreso y advirtió que “los amigos y aliados no se tratan como extraños”.

Antecedente de la polémica
La carta en cuestión, respaldada por familiares del presidente y diversas figuras de la sociedad, advertía que la aprobación del Código Penal sin incluir modificaciones como las tres causales para la despenalización del aborto representaría un retroceso en materia de derechos fundamentales.
El nuevo Código Penal fue aprobado en la Cámara de Diputados tras una extensa sesión que se prolongó hasta la madrugada. El proyecto mantiene la penalización casi total del aborto y ha generado críticas por omisiones en temas como feminicidio, violencia de género y delitos sexuales.
En medio de la controversia, el presidente Abinader declaró que su familia tiene autonomía para opinar y que en su hogar se fomenta la libertad de pensamiento, incluso cuando las opiniones sean críticas hacia su gestión.
Impacto político
La reacción de Pacheco refleja tensiones dentro del oficialismo entre legisladores y miembros cercanos a la familia presidencial. Para muchos congresistas, la carta fue vista como una deslealtad en un momento clave, justo cuando el proyecto del Código Penal se encuentra en la recta final de su discusión y deberá ser evaluado en el Senado antes de pasar al Poder Ejecutivo.



