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Origen histórico de la UASD en NAGUA

Por Ramón Núñez Hernández

El libro Origen histórico de la UASD en Nagua, puesto en circulación en octubre del 2018, es un significativo y monumental aporte para la región noreste porque se convertirá en un referente de los centros regionales universitarios. Digo referente porque es el primero de los 19 centros regionales en escribir su historia.

La obra del doctor Antonio Vásquez, especie de compilación de datos y documentos, resoluciones y artículos periodísticos, cartas, fotografías, memorándum, conferencia, está compuesto de 461 páginas distribuidos en 8 capítulos, con una biografía amplísima del autor en la solapa. Como portada y contraportada tiene una ilustración del edificio universitario de Nagua y el escudo, que es la insignia representativa de la academia, diseñado por Wilmer M. Cabral; Patricia Brito, en fotografía; Ramón A. Cabral en diagramación; coordinadora, a Leónidas Ramírez y, por último, el prólogo, a cargo de Ricardo Ventura.

Antonio Vásquez (1954) es un auténtico nagüero, salido de un hogar muy humilde con carencia sin límite en todos aspectos, porque en su casa solo había pobreza y miseria. Pero a través de los estudios y la meta que se trazó salió a camino, escogiendo la carrera de abogado como profesión. Por eso, tal como dicen los datos biográficos, que el autor “desde muy temprana edad muestra su preocupación por los problemas sociales y políticos que afectaban al pueblo de Nagua y al país.” Y además, para 1979 agrega, que por su ingente labor como relacionista público del Comité Pro-extensión de la UASD en Nagua, logra convertirse en “uno de los entes fundamentales y determinantes para que Nagua y la región Noreste tengan el privilegio de contar hoy con la UASD Centro Nagua, el acontecimiento más importante del pasado y presente siglo ocurrido en Nagua.”

El prólogo del libro, Origen histórico de la UASD en Nagua está a cargo de Ricardo Ventura, quien fue una de las figuras envueltas en el proyecto. Sus apuntes son sintéticos y precisos, sin desperdicios. Por eso justifica los contenidos en el texto, expresándose en el primer párrafo con estas palabras: “Ser escogido para escribir este prólogo del libro Origen histórico de la UASD en Nagua, del Dr. Antonio Vásquez, realmente es una distinción y un privilegio, sobre todo por la trascendencia que tiene esta obra desde el punto de vista histórico y por ser la primera que se escribe en este sentido.” (P. 13) Luego continúa exponiendo con detalles cómo está estructurado del trabajo. Es decir, como distribuyó el autor los hechos y acontecimientos, paso a paso, capítulos por capítulos. Escribiendo así, “el autor dedica el primer capítulo de su obra a los antecedentes continentales que dan origen a nuestra universidad del siglo XV1, Primada de América y cuna de la civilización de nuestro mundo…” Y, más abajo, expone, ya en el cuarto párrafo, valorando la función del autor y critica a aquellos directores y administradores que, sirviéndose de su poder, abusaron del nepotismo, el grupismo y el clientelismo político a su favor. Veamos:

“Desde el papel estelar de la Asociación de Estudiantes Universitarios de Nagua (ADEUNA), de la que el Dr. Antonio Vásquez fue, primero secretario de organización y después secretario general, la conformación del Comité Pro-Extensión de la UASD en Nagua, y sus contradicciones naturales internas, el apoyo colectivo de la ciudadanía, la lucha campal contra las pretensiones de intereses privados, de manera especial de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), en el años 1979, para instalarse en Nagua, el hecho de quitarle el antiguo edificio de la Escuela Primaria Eliseo Grullón, y lograr que el gobierno dominicano se lo asignara a la UASD, la aprobación oficial por parte del Consejo Universitario de la UASD de la extensión en Nagua, para iniciar las labores docentes y administrativas, la conformación del Comité de Apoyo, los cambios de categorías del centro, las altas y bajas y el comportamiento de las personas involucradas en el proyecto y proceso de desarrollo hasta el año 2014, son temas narrados con lujo de detalles en la obra, con una característica propia de su personalidad, impresa en el libro Origen Histórico de la UASD en Nagua, no podía quedarse la actitud responsable y crítica del autor Dr. Antonio Vásquez, en develizar las intenciones mezquinas de algunas personas, de tratar en un vano esfuerzo de distorsionar los hechos históricos para sacar provecho personal, grupal y de otros que sin haber aportado nada a la causa, hoy son los más beneficiados y aprovechados de ella, lo que en cierta medida está descrito en la obra”. (Prólogo Pág. 14-15)
¿Pero qué es un centro regional universitario y qué importancia tiene para la región o ciudad donde se funda? La importancia es como cae “al pasto el rocío”, según dice el verso de Pablo Neruda. Tiene una significancia infinita porque sienta las bases para el desarrollo y el progreso y abre la puerta de la oportunidad a los pobres e hijos de machepa a hacerse de una carrera académica, hacerse profesionales, sin necesidad de cambiar de residencia o verse obligado a vivir fuera del hogar paterno, agregado donde un familiar o amigo como ocurre en muchos casos. Así podría hacerse: un ingeniero, un doctor en medicina, un agrónomo o veterinario, un arquitecto, un abogado, un maestro escuela o catedrático, etc. Es decir, alcanzar hasta el cargo más codiciado de cualquier ser humano con pretensiones más allá del horizonte: presidente de la República. Solo en la UASD o a través de esos centros regionales, abiertos para jóvenes residentes en los puntos más distantes de la nación, aislados de la civilización, como un campesino, un barrial o un provinciano con limitaciones económicas, sin importar a la clase social a que pertenezca, puede abrirse camino y alcanzar su meta hacia el progreso: ser en el futuro un eminente profesional. Porque como dijo una vez el exrector Dr. Franklin García Fermín al Periódico Hoy, de fecha 14 de abril del año 2010: “Cuando la UASD llega a una región todo cambia, la economía se activa y la pobreza comienza a ceder”. Siendo así, no cabe duda de que los Centros Regionales Universitarios han venido a ser una respuesta de educación superior en las regiones y con ello se ha democratizado su servicio, permitiendo el acceso a distintos sectores sociales a los estudios universitarios. Esto es una realidad irrebatible.

Un aporte fundamental y certero para la región donde llega la UASD, como fue para Nagua, se puntualiza en el siguiente fragmento:“La UASD Centro Nagua, ha sido un factor determinante para que tengamos un presente luminoso, con muchas luces producto de los aportes significativos y valiosos de más de cinco mil profesionales y técnicos egresados en diversas áreas del conocimiento, cientos de empleos creados para profesionales y empleados universitarios y alrededor de cinco mil estudiantes que está labrando su futuro profesional en la UASD Centro Nagua y otros importantes aportes que está realizando en los órganos académicos, científicos, cultural y social, por lo que se puede decir que valió la pena.” (Pág. 23)

Frente a esto, nos referimos a los Centros Regionales Universitarios, hay toda una estructura académica-administrativa creada para darle un carácter científico a los estudios superiores en las regiones y eso es correcto, en particular, en la región del noreste, que es la zona de la costa. La UASD es nuestra única academia del estado, con una misión, visión y valores que cumplir a través de la docencia, la investigación y la extensión en la sociedad. Pero de ese modo, con ese encierre solo enclavada en la capital del país era cuestionable ver si la institución universitaria, considerada como un bien público, tenía presencia en el desarrollo social, y en el caso que nos ocupa en las regiones respectivas. Porque no se trata únicamente de la cobertura geográfica, para afincar el carácter popular de la institución universitaria. Se trata de la participación efectiva en las distintas regiones (para la fecha, Curno en Valverde de Mao, Curso en Barahona, Curne en San Francisco de Macorís y Curse en Higüey) frente a los problemas y de su presencia proactiva en la formulación de propuestas positivas y de bien común. Para 1980, la negación al desarrollo social y cambio en las condiciones de vida de los jóvenes en las regiones ausentes de un centro universitario era preocupante.

Los Centros Regionales Universitarios son instituciones educativas con carácter de alto nivel en la enseñanza académica creados para la formación del recurso humano profesional en el ámbito nacional y regional, modernos, adecuados para mejorar las necesidades y condiciones de vida del país. Su propósito es la formación de maestros provinciales y rurales, y otros profesionales que encaren el problema de la educación superior en la República Dominicana. Además, promover una cultura general sólida, proporcionando amplios conocimientos académicos.
El autor del libro, Antonio Vásquez, transcribe en la página 387 los objetivos de los Centros Universitarios. Pero en “este caso el de Nagua, pasamos entonces a lo que estipula el artículo 39 del mencionado reglamento con relación a las atribuciones, las cuales son las siguientes:

1. Realizar las acciones académicas y administrativas necesarias para el mejor funcionamiento de las carreras que se imparten en la universidad.

2. Evaluar las necesidades de formación de profesionales en la región y proponer la apertura de las carreras que sean necesarias.

3. Elaborar las líneas de investigación del Centro vinculadas al desarrollo de la región y proponer la creación de los Centros de investigación correspondientes;

4. Organizar y administrar programas de cuarto nivel de educación continuada y cursos monográficos, en coordinación con las facultades.

5. Planificar, organizar, dirigir, coordinar y supervisar las actividades académicas, administrativas y financieras, de conformidad con el Estatuto Orgánico y los reglamentos universitarios”Para finalizar, dignas de mención son las citas y frases transcrita por el autor en la introducción del libro, por la precisión y carga semántica que conlleva al poner el cuerpo humano a pensar y reflexionar. Me impresionaron porque yo las he leído y oído tantas veces y nunca me detuve a interpretarlas y mucho a sacar de ellas las moralejas que transmitían, veámoslas: Título de la obra “No hay mal que por bien no venga”, de Juan Ruiz de Alarcón (p. 18); del filósofo español Emilio Lledó: “La riqueza de un pueblo no es la del suelo, sino la del cerebro.” (P. 15); del pensador italiano Nicolás Maquiavelo, sacado de la obra El Príncipe en la página 129, que dice: “hay tres clases de talentos: unos, que saben describir cuanto les importa saber; otros, que disciernen con facilidad aquello que se les impone y, en fin, los que hay que no entienden por sí ni por ajeno discurso. Los primeros son sobresalientes; los segundos, buenos, y los terceros absolutamente inútiles” (p. 23); del filósofo Jean Paul Sartre: “El hombre no es otra cosa que su proyecto y solo existe en la medida en que lo realiza” (p. 34); del pensador y filósofo español, Baltazar Gracián, en su magnífica obra, El arte de la prudencia, en la página 33, cuando sostiene: “La vida del hombre es una lucha contra la malicia del hombre.” Y por último las canciones de los famosos artistas, el español Julio Iglesias, en su canción “Vuela alto” de su CD, La Carretera, cuando dice: “llegar a la meta cuesta, te cuesta tanto llegar, y cuando ya está en ella, mantenerte cuesta más, procura no descuidarte ni mirar hacia atrás, porque todo lo conseguido te lo vuelven a quitar, aquí no se regala nada, todo tiene un alto precio… vuela amigo vuela alto, no sea gaviota en el mar, la gente tira a matar cuando volamos muy bajo…” (P.20)., y la otra, del cantautor argentino Leonardo Fabio, ya fallecido, que decía: “la vida hoy nos dice sí, y mañana no” (P.20). Yo agrego este pensamiento del afamado poeta chileno Pablo Neruda: “Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera”.

Observemos entonces el libro Origen histórico de la UASD en Nagua y estudiémoslos, démosle el valor que se merece, sin mezquindades ni revanchismos dañinos solo porque cuestiona la función de ciertas personalidades que, en sus momentos, cuando dirigieron y administraron se sirvieron para granjearse un status social y crear el nepotismo, el grupismo y el clientelismo político a favor de su partiducho (Págs. 414 a 420). La obra merece una ponderación por ser el primero que se ha escrito entre los 19 Centros Regionales Universitarios de nuestra academia. Cuando hagamos un debate sin apasionamiento, ni crítica desorientadora y distorsionadora de la realidad de los hechos y los acontecimientos como sucedieron, verá que el CURNA, hoy UASD Centro Nagua, aunque no fue el primero que se fundó irradiará como referente porque su historia está escrita y lleva la delantera.

Lo recomiendo como nagüero y Uasdiano que soy, amigo de Antonio Vásquez desde hace medio siglo. Yo que conocí su dedicación y desempeño a través de su labor como secretario general de ADEUNA y luego como relacionista público del Comité Pro-extensión de la UASD en Nagua, siempre sin esperar ningún beneficio personal ni para los suyos.

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