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Organizaciones de mujeres lamentan fallecimiento de Enerolisa Núñez – guardia de la memoria afrodominicana

Lunes, 2 de marzo de 2026

Más que artista, fue una lideresa comprometida con las luchas de mujeres campesinas y afrodescendientes.

Santo Domingo.- El Instituto de Investigación y Estudios de Género y Familia de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (IGEF-UASD), la Confederación Nacional de Mujeres del Campo (CONAMUCA), el Centro de Solidaridad para el Desarrollo de la Mujer (CE-MUJER), el Centro para la Educación y el Desarrollo (CEDUCA), la Junta de Mujeres Mamá Tingó y diversas organizaciones feministas y sociales del país expresaron su profundo pesar por el fallecimiento de Enerolisa Núñez, reconocida como Reina de la Salve de Mata Los Indios (Villa Mella), referente imprescindible de la tradición cultural afrodominicana.

Con su partida física, la República Dominicana pierde una de sus voces más auténticas, una mujer que convirtió el canto de salve en afirmación identitaria y en acto de resistencia cultural. Desde Mata Los Indios, en Villa Mella, Enerolisa sostuvo durante décadas una tradición vinculada a los congos del Espíritu Santo, expresión cultural declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, que forma parte del legado vivo de las comunidades afrodescendientes del país.

Pero su trayectoria trascendió el ámbito artístico. Enerolisa no fue únicamente una intérprete excepcional; fue también una mujer consciente del lugar político de la cultura popular y del valor simbólico de la memoria ancestral. Su liderazgo cultural se articuló con una militancia comprometida en las luchas por los derechos de las mujeres campesinas y negras, acompañando procesos organizativos, jornadas de movilización y espacios de formación que reivindicaban dignidad, tierra, reconocimiento y justicia social.

Las organizaciones firmantes destacaron que la vida de Enerolisa Núñez encarnó la intersección entre cultura, territorio y género. En un país donde históricamente las mujeres afrodescendientes han sido invisibilizadas en los relatos oficiales, ella asumió la escena pública sin renunciar a sus raíces, demostrando que la tradición no es folclor congelado, sino práctica viva que interpela las desigualdades contemporáneas.

Su presencia en encuentros comunitarios, festivales culturales y actividades académicas permitió tender puentes entre el saber popular y los espacios institucionales. En múltiples ocasiones llevó la salve y los congos a escenarios nacionales e internacionales, colocando en el centro la voz de las mujeres afrodominicanas como portadoras de conocimiento, espiritualidad y memoria histórica.


Duelo popular

Para el IGEF-UASD y las organizaciones aliadas, Enerolisa representó una pedagogía de la resistencia. A través del canto, reivindicó la historia de las mujeres negras que sostuvieron comunidades enteras en condiciones de exclusión, que defendieron sus creencias frente a la estigmatización y que transmitieron, generación tras generación, prácticas culturales que hoy constituyen patrimonio de la humanidad.

“En este momento de duelo, expresamos solidaridad con su familia, con la comunidad de Mata Los Indios y con todas las personas que encontraron en su voz un motivo de orgullo y pertenencia. La salve que ella entonó durante décadas seguirá resonando como recordatorio de que la cultura es también territorio de lucha y afirmación” indica el comunicado.

Su compromiso también se expresó en el acompañamiento a procesos organizativos de mujeres campesinas, especialmente en la defensa de derechos económicos y sociales, entendiendo que la cultura no puede desligarse de las condiciones materiales de vida. En cada jornada de lucha estuvo presente la convicción de que la identidad afrodescendiente es parte constitutiva de la nación dominicana y no un capítulo marginal de su historia.


El legado de Enerolisa

Las organizaciones sociales subrayaron que honrar la memoria de Enerolisa Núñez implica más que exaltar su talento artístico. Supone asumir el desafío de proteger y fortalecer las tradiciones culturales populares, garantizar políticas públicas que reconozcan el aporte de las mujeres afrodescendientes y profundizar en la erradicación de las brechas de género y raciales que persisten en el país.

Enerolisa Núñez deja una herencia que trasciende el escenario: la certeza de que las mujeres afrodominicanas no solo han sostenido la tradición, sino que han sido protagonistas activas en la construcción de la identidad y la democracia cultural del país. Su legado permanece, vibrante, en cada tambor y en cada canto que se eleva desde Villa Mella hacia la memoria colectiva de la nación.

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