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La Chicana: Alma de la Toga

Miércoles, 20 de agosto de 2025, por el Lic. Frank Kelly Lora

Reflexiones sobre la Justicia y la Ética en la Obra de Ángel Ossorio

Santo Domingo, R.D – Ángel Ossorio, una figura prominente del derecho y la política española del siglo XX, nos legó en su obra «La Chicana”, Alma de la Toga» una profunda meditación sobre la esencia de la abogacía y los desafíos éticos que enfrenta la administración de justicia. Lejos de ser un mero tratado técnico, este libro se adentra en el alma del abogado, explorando las tensiones entre la ley, la moral y la búsqueda de la verdad.

El Concepto de «Chicana» y su Significado

El título mismo, «La Chicana», es una provocación. La «chicana» se refiere a esas argucias, a esas maniobras legales, a menudo ingeniosas pero no siempre éticas, que algunos profesionales del derecho emplean para obtener un resultado favorable, incluso si esto implica distorsionar la ley o la verdad. Ossorio y  no utiliza este término para glorificar estas prácticas, sino más bien para direccionarlas, para exponer su naturaleza y para advertir sobre el peligro que representan para la integridad del sistema judicial y la confianza pública en la abogacía.

El autor presenta a la «Chicana» no solo como una técnica, sino como una actitud, un espíritu que puede corromper el ideal del abogado. La toga, símbolo de la dignidad y la responsabilidad del jurista, puede ser mancillada por el uso indebido de estas artimañas. Ossorio  plasma esta realidad a través de relatos vívidos, a menudo basados en casos reales o en arquetipos de la práctica forense, donde se muestra cómo la astucia puede prevalecer sobre la justicia.

El Abogado como Defensor de la Justicia

Más allá de la crítica a la «chicana», el libro es un ferviente alegato a favor de la verdadera esencia del abogado: ser un defensor de la justicia. Ossorio  defiende la idea de que el abogado debe ser un guardián de la ley, un instrumento de la verdad y un protector de los derechos de los ciudadanos. La vocación del abogado, según el autor, debe estar imbuida de un profundo sentido de la ética y la moralidad.

La obra destaca la importancia de la integridad personal del abogado. La «alma de la toga» reside en la rectitud, la honestidad y el compromiso inquebrantable con los principios que sustentan el estado de derecho. Ossorio  subraya que el abogado, al representar a sus clientes, no debe perder de vista su responsabilidad social y su deber para con la justicia. El éxito en un caso no puede medirse únicamente por el resultado, sino también por la forma en que se ha logrado, respetando siempre los límites éticos.

La Relevancia Perenne de la Obra

«La Chicana, Alma de la Toga» trasciende su contexto histórico para ofrecer una reflexión atemporal sobre la abogacía. Los dilemas éticos que plantea Ossorio  siguen siendo pertinentes en la actualidad. La tentación de recurrir a «chicanas» para ganar casos, la presión por obtener resultados a cualquier costo, son desafíos que los abogados continúan enfrentando.

La obra de Ossorio  es una llamada a la conciencia, un recordatorio de que la noble profesión del derecho exige no solo conocimiento y habilidad, sino también una profunda vocación por la justicia y un compromiso inquebrantable con la ética. Es un libro que invita a la introspección, a la autoevaluación y a la reafirmación de los valores que deben guiar a todo aquel que porta la toga. En definitiva, «La Chicana, Alma de la Toga» es un testamento de la importancia de la integridad en la búsqueda de la verdad y la justicia.

El autor es abogado del proyecto Asistencia Jurídica Solidaria de INSAPROMA. (Lic. Frank Kelly Lora)

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