Opinión

Estudio grafológico de evidencias manuscritas para el análisis de la personalidad

Por Licda. Enersi Georgina Mateo Luciano

La escritura muchas veces dice más de nosotros de lo que realmente podemos llegar a imaginar. Desde los inicios de la infancia hasta el desarrollo de la adultez, la escritura se va transformando de acuerdo a como vamos construyendo nuestra personalidad, y a medida que vamos escribiendo, expresamos lo que sentimos en determinamos momentos de nuestras vidas a través de los grafismos.

En ese orden de ideas, en el campo de la criminalística, las evidencias manuscritas a través del tiempo han venido a significar una ayuda idónea en el esclarecimiento de los crímenes, es por ello que las pericias caligráficas cobran extrema relevancia cuando necesitamos identificar elementos de la personalidad de un posible autor de un delito mediante la escritura.

La tarea del grafólogo consiste en identificar varios elementos coesenciales que se observan al momento de realizar la pericia como lo son: El tamaño, el orden, la forma, la dirección de las líneas, la inclinación de las letras, la cohesión de letras, la velocidad y la presión en la escritura.

En primer lugar, desde un aspecto psicológico, el tamaño nos muestra la forma en que la persona que redacta los grafismos se ve a sí mismo y cómo ve su entorno, por ejemplo, un letra muy pequeña podría significar minuciosidad e introversión, en cambio, una letra muy grande podría significar narcisismo y orgullo.

Por su parte, el orden podría arrojar para el análisis sobre la personalidad las aptitudes que tiene la persona y como esta es capaz de adaptarse o no a las reglas sociales, asimismo, como este puede tener la facilidad de ordenar sus pensamientos.

La dirección en líneas representa el estado de ánimo que tiene la persona al escribir, por ejemplo, si la dirección es muy ascendente, puede significar irritabilidad o exaltación, en cambio, si es muy descendente podría llegar a significar señales de depresión y negatividad. 

La inclinación nos muestra los sentimientos de la persona que escribe y su posición frente al medio que le rodea. La forma es el estilo particular de la persona, mientras que la cohesión, la velocidad y la presión nos brindan información como la lógica, la intuición, el ritmo de los procesos mentales y firmeza de personalidad.

Existen factores tanto internos como externos que pueden hacer variar la escritura, llamadas variables interpretativas, las cuales el grafólogo forense debe tomar en cuenta a la hora de realizar en análisis de las evidencias manuscritas para luego llegar a unas conclusiones eficaces, demostrables y fiables.

El grafólogo ha de interpretar de forma general todos estos variables, que de ser evaluadas aisladamente pueden llevarle al error en elaboración del perfil grafológico de la personalidad.

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