
Miércoles, 20 de agosto de 2025, por la Licda. Orquídea Reyes Mateo
Santo Domingo, R.D. – El Jardín Botánico no es solo un simple parque nacional, sino un verdadero símbolo de sostenibilidad, valor ecológico y avance científico. Representa un orgullo nacional que, como ciudadanos, tenemos el deber de proteger, pues constituye parte esencial del futuro verde de la República Dominicana. Además de embellecer la ciudad, el Jardín Botánico cumple un papel fundamental en la conservación de la naturaleza y en la creación de conciencia ambiental en la población. Su principal objetivo es la recolección y preservación de plantas, la protección de especies en peligro de extinción y la salvaguarda de la biodiversidad.
Además de las características mencionadas anteriormente, este importante espacio natural cumple un papel fundamental al contribuir a la mitigación de la contaminación, regular el clima y brindar beneficios para la salud mental de quienes lo visitan. El Jardín Botánico no solo enfrenta una amenaza ambiental, sino que también representa una prueba de conciencia para la sociedad dominicana, al reflejar el valor y la importancia que tiene la naturaleza para la ciudadanía. Dentro de este contexto, es esencial destacar que la protección del Jardín Botánico está respaldada por diversas leyes, como la Ley No. 64-00 sobre Medio Ambiente y Recursos Naturales, la Ley No. 456, que crea nuestro Jardín Botánico Nacional, y la Ley No. 921 del 14 de agosto de 1978, que establece el Jardín Botánico Nacional y el proyecto Pro-Flora.

El Jardín Botánico es un recurso de gran importancia para la educación ambiental, ya que permite comprender los procesos de conservación y el conocimiento de la biodiversidad, así como la manera en que los seres humanos nos relacionamos con la naturaleza. Este espacio nos ayuda a reconocer el valor y la finalidad de la conservación natural, en la que se enraíza la esperanza de un futuro más verde, más consciente y más humano. Además, es un lugar que nos recuerda que formamos parte de la tierra y que nuestro bienestar está profundamente entrelazado con el de las raíces, las plantas y los ecosistemas que nos rodean.
En conclusión, el Jardín Botánico es un verdadero tesoro que florece en el corazón de nuestra ciudad. Es un espacio que no solo embellece, sino que también educa, conecta a las personas con la naturaleza y nos invita a reconocer el valor y la importancia de protegerla. Su impacto trasciende lo ambiental, pues representa un motor para el desarrollo sostenible y un lugar donde la comunidad puede encontrarse, aprender, sanar y crecer en armonía con su entorno.
La autora es abogada del proyecto Asistencia Jurídica Solidaria de INSAPROMA. (Licda. Orquídea Reyes Mateo)



