Disminuye flujo de migrantes por la selva del Darién un mes antes de que Trump asuma la presidencia

Dic 20, 2024. Kelvin Isidro Valdez
PANAMÁ – El cruce de migrantes por la selva del Darién, en la frontera entre Colombia y Panamá, ha experimentado una caída del 41% en comparación con el año anterior, según cifras oficiales. Esta zona, un corredor clave para quienes buscan llegar a Estados Unidos desde Sudamérica, ha registrado la muerte de 55 personas en 2024, lo que refleja los riesgos extremos de esta travesía.
Desde 2010, 1,3 millones de personas han cruzado este peligroso paso, con dos tercios de esa cifra concentrándose en los últimos dos años. En su mayoría son venezolanos, aunque también hay colombianos, haitianos, ecuatorianos y chinos, entre otros. Alarmantemente, una quinta parte de los migrantes son menores de edad, muchos de ellos viajando sin acompañantes.
Los migrantes enfrentan múltiples peligros en esta ruta, incluidos ríos caudalosos, fauna salvaje y grupos criminales que cometen asaltos, agresiones sexuales e incluso homicidios. En 2024, unas 300,000 personas cruzaron el Darién, una cifra significativamente inferior al récord de 520,000 registrado en 2023, lo que marca un cambio importante en los patrones migratorios.
El descenso coincide con la inminente toma de posesión del presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, quien ha prometido endurecer las políticas migratorias con deportaciones masivas. El gobierno panameño ha atribuido esta disminución a medidas como el cierre de ciertos senderos en la selva y un acuerdo con Washington para repatriar migrantes, financiado con seis millones de dólares de asistencia estadounidense.

Con este programa, más de 1,500 migrantes han sido deportados en vuelos hacia países como Colombia, Ecuador e India. Sin embargo, los venezolanos quedan excluidos de estas deportaciones, ya que el gobierno de Caracas no permite la llegada de vuelos desde Panamá. Esto ha generado debates sobre la efectividad y alcance de estas políticas restrictivas.
El presidente panameño, José Raúl Mulino, considera que las medidas disuasorias están funcionando y espera estrechar lazos con la administración de Trump para fortalecer las acciones contra la migración irregular. «Es un punto de coincidencia importante con el presidente electo, y confío en que podamos trabajar juntos», declaró Mulino.
Sin embargo, organizaciones internacionales han advertido que estas restricciones no detendrán el flujo migratorio. Juanita Goebertus, de Human Rights Watch, subrayó que las familias que huyen de crisis en países como Venezuela o Haití seguirán buscando refugio, independientemente de las barreras impuestas.
El panorama político en Venezuela, donde Nicolás Maduro se prepara para asumir un nuevo mandato el 10 de enero en medio de controversias, también añade incertidumbre. Algunos expertos señalan que las familias migrantes podrían estar esperando decisiones de la administración Trump y los desarrollos políticos en su país antes de continuar su viaje hacia el norte.

