Educación

Cuando la Educación Vence las Balas: La Historia del Liceo Capotillo

Por: Dr Ygnacio Diógenes Arias

Ojadiario septiembre 29 2025

Santo Domingo

La historia del desarrollo educativo en la zona norte de Santo Domingo es, ante todo, una historia de valentía, visión y compromiso social. En medio de los turbulentos años sesenta, marcados por la Revolución de Abril de 1965, emergió la figura de Bruno Arias, un joven de apenas veinte años que, tras desempeñarse como periodista en Radio Pueblo, vivió en carne propia los peligros de la época. El 27 de abril de ese mismo año, mientras cubría los acontecimientos de la contienda, fue interceptado por patrullas del CEFA y baleado, quedando gravemente herido. Su recuperación en el Hospital Salvador B. Gautier no solo le devolvió la vida, sino que también encendió en él una determinación que cambiaría el destino de su comunidad.

Convaleciente, sin trabajo estable y con una familia que mantener, Bruno decidió retomar una experiencia previa que había marcado su juventud: la fundación de un colegio en Villa Consuelo junto a su padre, el señor José de A. María, en 1961. Inspirado por aquel proyecto, se propuso crear una institución educativa en el Ensanche Capotillo, una de las barriadas más necesitadas de la capital. Así nació el Colegio Capotillo, ubicado en la calle Diego Velázquez #74, un centro que rápidamente se convirtió en referente de calidad y esperanza para los niños y jóvenes del sector.

Años más tarde, ya reconocido como promotor social bajo el gobierno del doctor Joaquín Balaguer y trabajando junto a Doña Emma Balaguer de Vallejo, hermana del presidente, Bruno llevó su visión más allá. Al percibir la urgente necesidad de un liceo en la comunidad, presentó su inquietud a Doña Emma, quien respaldó el proyecto con firmeza. Fruto de ese esfuerzo, en 1974 se inauguró el Liceo Capotillo, institución que hasta hoy continúa formando generaciones y consolidándose como un pilar en la educación de la zona norte de Santo Domingo.

La vida de Bruno Arias es el relato de un hombre que convirtió las heridas de la historia en semillas de futuro. A sus veinte años, en medio de la Revolución de Abril de 1965, ejercía como periodista en el departamento de prensa de Radio Pueblo, cubriendo los acontecimientos que marcaron a una nación en busca de democracia. El 27 de abril, mientras cumplía con su labor informativa, fue interceptado por patrullas del CEFA y baleado, quedando entre la vida y la muerte. Tras una difícil recuperación en el Hospital Salvador B. Gautier, regresó a su hogar sin trabajo y con una familia que mantener, pero con una fe inquebrantable y una visión clara: la educación como herramienta de cambio social.

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